De manera que cuando algo no tenía solución se decía "no hay atutía" (o "no hay tutía"). El uso convirtió la expresión, por falsa separación, en el coloquialismo "no hay tu tía". La Academia acepta para esa expresión las formas "no hay tutía" y "no hay tu tía".
El Cajón del Maestro pretende ser un apartado de reflexión sobre la propia función del maestro. Educar, enseñar, orientar, conducir, y todas estas acciones que un maestro conjuga en todos los tiempos y en todas las voces, con el unico objetivo de que sus alumnos sean hombres de bien.
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viernes, 8 de julio de 2011
No hay tu tía
Este dicho tan popular español procede de una desvirtuación de "No hay atutía". La palabra atutía es de origen árabe. Significa ungüento. Este remedio, que se extraía, de la producción del óxido de cinc, se utilizaba para paliar las enfermedades oculares. Con el tiempo, y al ser un buen remedio, se pasó a su utilización para cualquier enfermedad como panacea de los medicamentos, de ahí que se empleara indiscriminadamente para todo tipo de dolencias.
De manera que cuando algo no tenía solución se decía "no hay atutía" (o "no hay tutía"). El uso convirtió la expresión, por falsa separación, en el coloquialismo "no hay tu tía". La Academia acepta para esa expresión las formas "no hay tutía" y "no hay tu tía".
De manera que cuando algo no tenía solución se decía "no hay atutía" (o "no hay tutía"). El uso convirtió la expresión, por falsa separación, en el coloquialismo "no hay tu tía". La Academia acepta para esa expresión las formas "no hay tutía" y "no hay tu tía".
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