El de la mula torda

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jueves, 19 de febrero de 2015

Calle de Tudescos.





Esta calle ha sido siempre famosa por sus tabernas, sus casas de huéspedes y de otras no menos hospitalarias para el amor furtivo, como veremos más adelante.
En el XVI, Madrid ya era esa ciudad tabernaria que todos conocemos, como bien dice la sabiduría popular del momento:
En Madrid ciudad bravía 
Que entre antiguas y modernas
Tiene trescientas tabernas
y una sola librería. 

No podemos hablar de la calle de Tudescos sin hacer mención a Miguel de Cervantes y a Ana de Villafranca, madre de la hija del escritor del Quijote, Isabel.
Parece ser que Ana de Villafranca o Ana Franca de Rojas, de ascendencia judía, nació en Madrid en 1564 y murió en 1598. Pertenecía a la familia de Fernando de Rojas, una familia que llamaríamos hoy de clase media. Ana, era hija de un comerciante de lanas llamado Juan de Villafranca. Como cualquier mujer de su época y clase, no recibió formación, entrando a servir en la casa de su tía, que estaba casada con Marín Mujica, un alguacil de la Corte. La tía murió repentinamente en 1579, proporcionando una buena herencia a Ana de cien ducados. Este dinero hizo que favorecieran las posibilidades de matrimonio y así el 11 de agosto de 1580 Ana, con apenas 16 años de edad, contrajo matrimonio con el asturiano Alonso Rodríguez, que con agrado debió de recibir la dote de la adolescente. Con la ayuda de ciertos protectores y la dote de Ana, permitió al matrimonio abrir una taberna en la calle de Tudescos, en el centro de un barrio artístico y literario de esta época. El local fue frecuentado por toda clase de poetas, dramaturgos, novelistas, directores y actores teatrales, es decir por todos aquellos que habían sido embrujados por la musa Talia.
Ana debió de conocer a Miguel hacia el año 1583, poco después de haber dado a luz a una niña fruto de su matrimonio, con el asturiano, Alonso. La niña fue bautizada con el mismo nombre de la madre, Ana. Cervantes, por aquel entonces, gozaba de mucha popularidad, había estrenado "El trato de Argel" y más tarde "La Numancia", y es muy probable que fuera uno de los autores más afamados que frecuentara la taberna de Tudescos. Ana debió de quedar deslumbrada por el insigne escritor y pronto nació una encendida pasión entre la joven y el maduro escritor cuyo fruto fue Isabel, bautizada en 1584.
 Todos los cervantinos consideran a Isabel como la única descendiente del escritor, dejando a parte la supuesta existencia del vástago italiano, que pudo ser el fruto de una aventura en Nápoles.
Sabemos que ya por el año 1584, Cervantes estaba casado con Catalina Salazar Palacios. El matrimonio se había celebrado en Esquivias, Toledo. Sabemos que Catalina cuando se desposó contaba con 19 años.
El escritor rompió la relación con la esposa del tabernero, y con éste, ya que ignoraba que una de las hijas de su mujer era fruto de las relaciones adúlteras de su esposa.
Pasaron unos quince años y Ana, falleció a la edad de 34 años. Dejó dispuesto que se hiciera cargo de sus dos hijas, a un procurador madrileño, que un año más tarde recibiría la tutela de las huérfanas. Ana había quedado viuda años atrás. Una de las hermanas de Cervantes, Magdalena recogió a Isabel y se hizo cargo de su educación. La muchacha se trasladó con Miguel y todas las mujeres de la familia a Valladolid, donde se instalaron. A la vuelta a Madrid, Isabel, recibió el apellido de Saavedra. Algunos, biógrafos, consideran que esta acción, es el reconocimiento definitivo del vículo paternal hacia Isabel.
Esta historia sale a la luz cuando Isabel, la hija de Cervantes, a la muerte de éste, intenta recuperar los restos de la herencia de su padre.
Haciendo clic AQUÍ, podrás consultar el Quijote interactivo. 

http://quijote.bne.es/libro.html

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