El de la mula torda

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domingo, 13 de mayo de 2018

Plaza Rutilio Gacis.

   
En Arganzuela, en el barrio de la Chopera, junto a la iglesia de la Beata Mariana de Jesús, encontramos esta plaza.
Recuerdo mis años escolares, en los que un día a la semana bajábamos desde Lavapies hasta esta plaza con el objetivo de dar las clases de gimnasia. Nuestro colegio no tenía gimnasio, estaba en un piso en la calle del Oso. durante un tiempo las clases las dábamos en la calle de los Estudios. Pero allá por los años sesenta, el colegio amplió y se hizo con unos locales en la vecina plaza de José de Villarreal. Allí estaba el colegio de nuestras compañeras, las chicas. El centro educativo tenía un nombre rimbombante para la época, "Liceo Femenino". En los sótanos del edificio teníamos el gimnasio. Los días de gimnasia, salíamos de nuestro colegio de la calle del Oso y bajábamos por la calle Embajadores y en un pispás llegábamos a la plaza de Rutilio Gacis. En aquellos días la plaza era un barrizal. Tenía una fuente con un pilón circular en el centro. No había zonas ajardinadas. A la salida de nuestra actividad ocupábamos la plaza y jugábamos al fútbol contra nuestros compañeros del colegio de la calle de Alicante. Colocábamos las carteras a los dos extremos opuestos de la plaza, a modo de portería y comenzaba el partido, con pilón en el centro. A los chicos de Lavapies nos parecía una aventura el bajar a este barrio tan nuevo, y con tantos espacios abiertos para jugar. En las aceras siempre había algún operario trabajando. El colchonero, extendía una tela y sobre ella la lana y procedía a barearla, con esos mimbres más que retorcidos doblados, para mullirla y hacer el colchón. El latonero, soldando y arreglando los paraguas, los pucheros, las cacerolas y echando las lañas a los barreños de barro. Entre unos y otros algún puestecillo de verduras, de encurtidos y las mujeres con sus mandiles blancos vendiendo nata, requesón y calostros. Estas actividades comerciales se realizaban cerca de los soportales, justo al lado de la imprenta de nuestro amigo Eusebio. Cuando nos acercábamos a su papelería a comprar un lapicero o una goma de borrar o un pliego de papel, siempre nos recibía con una cara amable y una sonrisa, su bata gris y con alguna mancha de tinta hacían de él todo un personaje. Nunca sabíamos cuando estaba, pero él siempre nos veía, asomaba por detrás del mostrador entre los apilados paquetes de papel que en perfecto desorden y equilibrio reposaban sobre él. Todo esto nos resultaba muy curioso para los alumnos del centro de Madrid.
Busto del artista.

Con el paso de los años nada que ver esta popular y bulliciosa plaza llena de chiquillos con lo que es ahora. Como tantos barrios, los vecinos se quejan de la ocupación de la plaza por gente ociosa que se dedica a fines ilícitos y reclaman una intervención que minimice los problemas de convivencia que afectan actualmente a la plaza y que les permita disfrutar de este parque de proximidad. Se quiere que la plaza sea un lugar de encuentro más amable y diverso, tal come era en mis años escolares.
El nombre de la plaza hace mención al coetáneo de la Beata Mariana, ¿quiza se conocieron? Rutilio Gaci, si sin la ese final. De mayor, y cuando vi escrito este nombre, pensé lo contrario que le faltaba la ese final. No me podía imaginar que la placa del nombre de la plaza tuviera errores.
Pero ¿quién fue Rutilio Gaci? sabemos que ayudó a la realización del arquitecto Juan de Mora a diseñar las nuevas fuentes de la remodelación de Madrid. Todas ellas desaparecidas, entre ellas la de Puerta Cerrada, la de San Salvador o de la Villa

la de la Descalzas y la de Sol que estaba frente a la iglesia del Buen Suceso y que conocemos por la plaza de cerámica del rótulo de la Puerta del Sol. Las otras las podemos encontrar en el plano de Texeira, en concreto la que lleva la numeración 50. La Fuente del Humilladero de San Francisco, de Puerta de Moros o de Endimión.

La fuente hacia mediados del XIX fue trasladada a la plaza de Lavapies. como se puede apreciar en la imagen antigua. ¡Qué casualidad que viniera a nuestro barrio y los chicos de Lavapies bajásemos a la plaza que lleva su nombre.
Lamentablemente la fuente ha desaparecido pero la escultura que remataba la cúspide se encuentra con su hermana de la Abundancia en el Museo de Historia de Madrid, en la calle Fuencarral 78.
En los modelos de sus fuente, toma como muestra las florentinas, decoradas profusamente con elementos ornamentales, y rematadas con esculturas de mármol blanco, generalmente, con temas mitológicos. Casi todas las esculturas fueron compradas al comerciante florentino Ludovico Turchi. Este motivo hace que muchas de las fuentes se atribuyan también a Turchi.
Rutilio era un gran dibujante sobre todo de retratos en cera de colores. Su labor como fundidor la conocemos a las medallas de los reyes Felipe III y Margarita de Austria, Felipe IV
y su autoretrato con el de su su esposa, Beatriz de Roja y Castro.


 

sábado, 5 de mayo de 2018

Calle del Conde de Lemos.

Comparto un grupo de WhatsApp  con unos amigos con un interés común que es todo lo referente a nuestra ciudad. Por las tardes noches y como continuación de una pequeña tertulia que celebramos cada 15 días, solemos comentar e incluso jugar con esta aplicación a lo que en otros momentos se llamaba "la caza del zorro" o "búsqueda del tesoro". Nuestra juego, comienza cuando uno de los componentes guasapea una imagen relacionada con Madrid y pregunta ¿dónde?

Por cierto que palabra tan rara  pero permitida por "la fundación del español urgente", también conocida por Fundéu. Su principal objetivo es el buen uso del español en los medios de comunicación a través de las recomendaciones lingüísticas. 
Guasapear ha ocupado y ganado posiciones con respecto a la obsoleta de Chatear. Palabra que estaba tan de mona apenas hace tres años, un poco antes de la utilización masiva de los teléfonos móviles. Esta palabra tan extraña, la hemos españolizado, de la misma manera que hicieron nuestros antepasados del califato cordobés,  al escribir con caracteres árabes, las diferentes lenguas romances, lo que se llamó aljamía.

Pero volvamos al origen de esta entrada. La pasada noche y como estímulo a la participación de este guasap de los diferentes integrantes. Un miembro colocó la siguiente fotografía, con el comentario:




"La calle de Lemos debió de tener un rotulista gallego que la cambió a Lemus".

Al poco rato los sonidos del telefóno y sus vibracioenes no paraban, "piripín-pripín breeeeep".

 Otra imagen, en la que se lee Calle del Conde de Lemos y responde:
- No conocía la rotulación.
Da tiempo a buscar más información, nuevamente el aviso del teléfono y sus vibraciones.
- Según Pedro de Répide, la calle se abrió al público en 1803. Aparece con la rotulación de Conde de Lemus. Debió de ser antes de octubre de 1971, ya que hay una llamada, en la edición del 81, en la que la rotulación se ha corregido y aparece con el nombre de Conde de Lemos.
Nuevamente el sonido insistente del aviso de un guasap nuevo.

- ¿Dónde está?  ¡qué me estoy perdiendo!
Más sonidos y opto por silenciar el móvil. - La calle comienza en la calle del Espejo y termina en la plaza de Santiago.
Al ratito un destello luminoso del teléfono me deslumbra, otro mensaje:
- Pero... ¿no es la calle Monforte de Lemos?
 En menos que canta un gallo, el teléfono vuelve a insistir. Pero no se responde a la pregunta anterior, el diálogo se va complicando.
- Se llama Conde de Lemos por tener su palacio el conde en esta calle. El Conde de lemos era un gran amante de las artes y ejerció el mecenazgo sobre Lope de Vega, Góngora y Cervantes. Ocupó diferentes cargos Virrey de Nápoles, Embajador ante el Papa, Presidente del Consejo de Italia. Cansado de las intrigas palaciegas del duque de Uceda, pide permiso a Felipe IV para retirarse a su palacio en Monforte de Lemos. En 1622 viene a Madrid para visitar a su madre enferma que habitaba en su palacio.
Repentinamente el Conde fallece en su palacio la madrugada del 19 de octubre de 1622. La inesperada muerte dió que hablar y se apuntó la hipótesis de un envenenamiento por parte de sus rivales políticos. Sobre este hecho Lope de Vega en una carta dice: "Mucho ay que hablar y no es para papel".
El 19 de octubre se le entierra en el Monasterio de las Descalzas Reales. Siete años después se trasladan sus restos al convento de Santa Clara de monforte de Lemos, donde su viuda había tomado votos. Pasado el tiempo la viuda funda un nuevo convento y sus restos son trasladados a la nueva sepultura.
Las conversaciones se mezclan y alguien publica una foto del interior de una taberna y pregunta
 -¿Dónde?
 otro contesta.
 - A mi en esto de los bares, tascas y fogones  me pillas.
No hay más hilo en esta conversación, pero nuevamente los destellos luminosos, que no dejan de emitir y en la penumbra de la habitación, parecen la llegada del "SAMUR".
-¡ Oh... y yo pensando que la Vaguada ahora estaba en Monforte de Lemus!
Ahora contesta el provocador de la primera imagen

- De cutio se  ha llamado Conde de Lemos, natural de Monforte de Lemos, a pesar de lo que diga Repide.
Leo ansioso y no comprendo la expresión "de cutio". ¡Quizá está escribiendo alguno de los mecenados cultistas del Conde de Lemos! Lo que me obliga a consultar esta locución, entre tanto siento un palpitar de mi telefóno, no me ha dado tiempo a buscar la expresión. La encuentro y leo su significado: loc. adv. desus.  De continuo, de asiento.

Abro el guasap y las conversaciones se entierran una sobre la otra.

- O sea que hay dos calle dedicadas al mismo conde.
Otro responde
- Repide hace una anotación diciendo que toma el nombre correcto,. Creo que el primer rotulo es anterior.
Alguien pone orden y reponde al hilo de la converación utilizando la flecha superior de la aplicación, que señala a la izquierda,  en la que se copia el mensaje a responder.
- No, una hace referencia a un pueblo, Monforte de Lemos, en Lugo y está en la Vaguada y la otra hace referencia al personaje histórico que fue el Conde de Lemos, en el barrio de Santiago en Ópera. Ocurre lo mismo con la calle de Rodríguez de San Padro, en Moncloa, que hace referencia al político y ministro de Alfonso XIII y bisabuelo de otro ministro, hoy imputado, Rodrigo Rato; y la calle Conde Rodríguez de San Pedro, en el popular barrio de Vallecas, que hace referencia al primer conde, padre del anterior y presidente de Acción Católica.
Otro dice:

-Capmany, habla de la calle de Lemus y del Conde de Lemus.
Le responden:
- En la planimetría  de mediados del XVIII, en la relación de casas de 1771 es Conde de Lemus.
El provocador e instigador de esta historia interviene 
-Gracias, en todo caso lo de Lemus fue un error repetido por "el copia y pega de entonces".
La respuesta no se hace esperar. 
- Yo también pienso que es un error. En el plano de Tomás López de 1785 ya aparece como de Lemos. De todas forma me parece muy interesante ese rótulo con el nombre de Lenus porque seguramente es del XVIII.
Resumiendo, creemos qu el rotulista cometio un error al copiar en el papel el nombre de Lemos, no cerrando la o como le enseñaron sus maestros en las clases de ortografía. Como consecuencia en el traslado a la placa queda trasformada en U, dando origen a esta entrada.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Pasaje de Matheu.

 Muy cerquita de la Puerta del Sol encontramos esta pequeña calle peatonal, pero no menos importante. Aquí siempre huele a "bravas, calamares, mejillones, boquerones", casi mejor que si pasas con hambre y llevas prisa debes de elegir otro itinerario.
El pasaje es perpendicular a Espoz y Mina y a la calle de la Victoria. Data del año 1840. Anteriormente, el terreno estaba ocupado por el convento de la Victoria, que da nombre a la actual calle de la Victoria. En un principio el pasaje se llamó de la Villa de Madrid. Estaba cubierto por cristales y fue obra del arquitecto Antonio Herrera de la Calle.
Seguía la moda importada de París para enlazar dos calles con la instalación de lujosas tiendas a ambos lados del pasaje.
Con el tiempo, desapareció el techo de cristal y cambió su nombre al de Matheu, antiguo propietario de los terrenos. Manuel Matheu tenía su morada en la casa que hace esquina con Espoz y Mina. Ahora no sabría decirte en cual de las esquinas. Lo que te aseguro es que las dos son de parecida construcción. La casa es famosa por la reunión que hubo hacia 1854, entre los generales Espartero y O´Donell, en la que los dos generales se abrazaron en el balcón ante la muchedumbre que había a su alrededor. Con este abrazo y después del pronunciamiento de "La Vicalvarada" el reinado de Isabel II, goza de un periodo de libertad que durará hasta que O´Donell desplace a Espartero del gobierno.
La fama de esta pequeña calle se debe a la existencia de dos cafés que conviven y son el germen de las futuras terrazas madrileñas. Los nombres de los cafés eran el de París y el de Francia.  Ambos eran lugar de reunión de la colonia francesa. El de París era preferido por los conservadores y monárquicos mientras que en el Francia se reunían los republicanos y gente de ideas más avanzadas.
El paseante se llevará una sorpresa al levantar la vista en la esquina de la calle de Espoz y Mina y mirar a las placas en las que figura el nombre de esta pequeña calle. Lo primero que llama la atención es el dibujo realizado por el ceramista Alfredo Ruiz de Luna sobre Manuel Matheu. La cerámica representa un busto de varón que más recuerda a un personaje calderoniano de nuestro siglo de oro. Bien pudiera ser "El Alcade de Zalamea" y no un hombre de negocios del XIX, que especuló con la compra de terrenos desamortizado.
Pero si vuelve la vista hacia la otra esquina se quedará más atónito al leer la placa antigua de color azul.
Si, pasage con "G" en lugar de la perceptiva "J" que marcan las reglas del español. ¿Qué le pasó al rotulista? 
Quizá no fue a la escuela y no aprendió las reglas básicas de ortografía.
Quizá era uno de esos franceses que acostubraba a visitar el café Francia o París.
La defensa de los responsables de esta falta de ortografía, seguramente se remonta a la segunda mitad del XIX, y las reglas ortográficas no tenían la misma implantación que en la actualidad y por influencia francófona, era común escribir pasage con G.
Pero lo que más llama la atención es la segunda placa azul, aquí no hay falta de ortografía.
Pero no es la única calle de Madrid con esta falta de ortografía en su rotulación. En la calle de la Montera en el número 33 encontramos un rotulo enorme que anuncia "El Pasage del Comercio" escrito con "G", que lo analiza muy bien Carlos Osorio en su blog "Caminando por Madrid". Es el conocido Pasaje de Murga, llamado así por su propietario Mateo Murga. Tomo la fotografía de este blog en el que se aprecia el rotulo del Pasaje.










lunes, 30 de abril de 2018

Calle de Maestro Victoria.

Esta pequeña calle peatonal del Centro de Madrid lleva el nombre del ilustre organista.  Si nuestro curioso caminante alza la mirada sobre el bullicio de la gente, leerá Calle del Maestro Victoria. Este azulejo fue instalado hacia el año 92 y, sorprendentemente, nos da unas fechas de nacimiento y defunción, (1540-1608) que aunque aproximadas, no son sin embargo exactas.
Los azulejos son obra del ceramista Alfredo Ruiz de Luna Gónzalez, que trabaja para el Ayuntamiento de Madrid hasta su muerte.
En tiempos de Victoria, mucho antes que "El Corte Inglés" y su anual espectáculo infantil Cortylandia fueran imaginables, la calle se conocía como "Calle de Capellanes". Se le dio este nombre porque muchos de los capellanes del vecino convento de las Descalzas Reales se hospedaban aquí. 




En 1901 la calle se llamó de Mariana Pineda, condenada a muerte por ser la bordadora de la bandera liberal. A fechas de hoy Mariana Pineda tiene una plaza en el barrio de Vallecas. El nombre de maestro Victoria data de1941 por ser en esta calle donde residió y falleció en la casa de los Capellanes. Como nota curiosa de este periplo madrileño informarles que en una calle cercana, la calle Misericordia, vivió Pío Baroja, quien poseía la Tahona de Viena Capellanes. Si nuestro buen paseante desea entretenerse un poco más, y como nunca es tarde para tomarnos un aperitivo y éste entra a cualquier hora,  podrá saborear un buen bacalao en Casa Labra.



Pero volvamos al origen de esta entrada, la imagen del mosaico que anuncia el nombre de la calle no tiene nada que ver, por lo menos con la fisonomía, que conocemos del capellán. Ese fraile regordete con hábito de franciscano, más parece el cocinero de la antigua tahona del convento, que el famoso compositor y organista, Tomás Luis de Victoria. En el solar que ocupaba la casa de los capellanes se ha instalado la placa amarilla de la parte superior. Las fechas son correctas. 



La antigua casa de los capellanes tras su secularización y reforma pasó por diferentes usos. Desde imprenta hata que el patio se cubrió para transformarse en los salones de baile más afamados de Madrid. Una habanera de la época habla de prestigio de este baile, frente a otros de la capital cuando dice aquello de: "No me lleves a Paúl / que nos verá papá / llévame a capellanes / que estoy segura que allí no irá".
El teatro o circo Paúl al que alude la habanera estaba situado al comienzo de la calle Barquillo. El nombre se debe a su fundador, el francés, Paul Laribeau.
El padre Claret desde el púlpito de Monserrat lanza contra este establecimiento todo tipo de diatribas. "Jovenes que estais bailando, / al infierno vais saltando".
Volvemos nuevamente a nuestra historia. La ejecución del mosaico es perfecta. Quizá el ceramista talaverano, Alfredo Ruiz de Luna, se trasladase a la época pasada del salón de baile, y se tomase unos buenos vinos de Méntrida, por hacer patria, a la hora de documentarse sobre el músico. El sacerdote más se parece al protagonista de la novela del Padre Isla, Fray Gerundio de Campazas, alias Zote, que la del abulense.
Las imágenes que identifican al personaje son las que te dejo en la presentación.
Haz clic en el reproductor para ver la fisonomía del músico.


 

El otro error cometido por el autor de la placa de la calle es la fecha de su fallecimiento, que fue en 1611, por lo menos así consta el  atrio de la vecina iglesia de San Ginés, en la que reposan sus restos.






El Maestro Victoria fallece el 27 de agosto de 1611, quedando inscrita en el segundo Libro de Difuntos de la Parroquia de San Ginés de Madrid con las siguientes palabras:
"Tomé de Victoria clérigo organista de las Descalzas en la calle del Arenal en sus mismas casas murió oy  sábado 27 de agosto de 1611; enterróse en las Descalzas, recibió los Santos Sacramentos administróselos el Doctor Ronquillo, hizo testamento ante el Juan del Castillo, escribano, testamentarios el licenciado Mirueña, que bibe en las dichas en la calle del Arenal y don Juan de Triviño, que vive en las dichas casas".

El maestro Victoria pasó los últimos 25 años de su vida en este barrio de Madrid. Cuando se habla de él se le recuerda como abulense o como romano. Ya es hora de reivindicar al organista como madrileño. Fue aquí, en el kilómetro cero de la capital española, donde Victoria compuso la música para al menos 7 de los 15 libros de polifonía que comprenden sus obras completas. La música contenida en esos libros no sólo fue la parte más madura, y, en el caso de su libro de 1600, la más innovadora, sino que la música que compuso en la capital le dio la fama universal que parece encontrar eco incluso en su propio nombre ¡Victoria!
En particular a mí me gusta esta interpretación del motete a doble coro y cuatro voces por La Capella Reial de Catalunya dirigida por Jordi Savall. Si te apetece escucharlo clic al reproductor, tarda un poco en cargar.


 Texto.
Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum:
Benedicta tu in mulieribus,
et benedictus fructus ventris tui Iesus.
Sancta Maria, Regina Coeli,
dulcis et pia, O Mater Dei:
ora pro nobis peccatoribus,
ut cum electis te videamus.
Traducción.
Ave María, llena eres de gracia,
el Señor está contigo,
Bendita tú entre todas las mujeres,
y bendito el fruto de tu vientre Jesucristo.
Santa María, Reina de los cielos,
dulce y piadosa, Oh Madre de Dios:
ruega por nosotros pecadores,
que como elegidos te miramos.






Llama la atención que fuera enterrado en una de las iglesias más castizas de Madrid, a pesar de su advocación francesa, San Ginés, en vez de haber recibido su descanso en la que fue capellán, "Las Descalzas", pero eso será otra historia...